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JULIO ROSALES

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1º CUENTO PUBLICADO
EL FOTÓGRAFO
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GENEALOGÍA SIGLO X I X
LUISA A. GIL de ROSALES 1896 - 1986

                           A       U N O S       A Ñ O S       J U V E N I L E S

Tu alma es fina y propicia; yo lo sé. Surco ubérrimo, ella puede ser asidero feliz de una simiente providosa. ¿Te resignarás pues á vivir confundida en la masa de las almas comunes y apacibles? ¿Hallarás indiferente vivir como la generalidad de las mujeres vulgares, como todas las mujeres, sin una chispa de luz en el espíritu, ó querrás levantar tu alma en una espléndida trípode de dominación, así como se levanta el vívido brillante de un astro distante sobre el rebaño de la multitud? Quiero decirte: ¿escogerías ser reina, una buena reina contemporánea, antes que verte convertida en doméstica pandorga, manejando la lucidez de un centro, antes que la rueca y el huso albo y ventrudo?Ya lo creo que sí. Tu frío concepto de del mundo, tu dormida ambición de mujer habrán de sonreír, dejándose penetrar por un rayo de dorada ilusión, a mi pregunta bizarra y tonta.

Ya lo creo que sí. Pues bien, tú puedes ser reina antes que humilde labriega. Reina de las almas quiero decirte. ¡Has leido en el cuento que un bello y rico príncipe se encanta en la leñadora del bosque, y la hija de los leñadores, la humana flor del bosque, llega a ser luego espléndida princesa!Van por el mundo bellos y ricos señores de un reino ideal. Su riqueza y su belleza son interiores, quizá por esto, por velar continuamente su tesoro interno, han descuidado su aspecto exterior. Son ricos de alma nada más, son almas riquísimas, simientes fecundas.

Busca el bello príncipe ideal abre tu seno á la simiente providosa que, en tu seno, surco ubérrimo, es  capaz de desplegar una primavera fastuosa. Yo sé de uno que te busca inmensamente. Abrete al sembrador, hija del bosque; hija del bosque, accede á ser conducida al solio ideal, como la princesa del cuento. Tu alma entonces de elevará sobre un trípode de esplendor, como el brillante de un astro en el cielo nocturno, sobre la multitud silenciosa.

 

 

Julio Horacio Rosales.

El Cojo Ilustrado, Oct. 1, 1905.

Año XIV No. 331 Pag. 622

 

 

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